La realidad demuestra que la demagogia, la hipocresía y la ignorancia no son patrimonio de ningún grupo concreto.

lunes, 21 de mayo de 2012

Cuaderno afortunado


 (...) ¿El trabajo dignifica al hombre? Y una mierda, pensé entonces. Aquella frase era un lago seco en información, ¿qué era eso del trabajo? Actividad regular remunerada, eso ponía el diccionario. Pero claro, ¿remunerada cómo?, ¿sólo valía con dinero? Era evidente que existían actividades regulares importantísimas que no se remuneraban con dinero. Y también actividades regulares que no estaban bien vistas, en definitiva, nadie las consideraba un trabajo.Papá quiero ser médico, Muy bien mi niño. Papá, quiero ser taxista, Muy bien mi niño. Papá, quiero ser poeta, Muy bien mi niño, ¿y de qué vas a trabajar? Dignificante era la acción, no los resultados. Dignificante era hacer arte, no ser artista. Quizá el fallo estaba en eso. (...)

miércoles, 16 de mayo de 2012

Secuestro Express


"La mitad del mundo se muere de hambre mientras la otra mitad se muere de gordura. Sólo quedan dos opciones: o enfrentamos al mounstruo o le invitamos a comer".





lunes, 14 de mayo de 2012

Transformar la soledad


Un pequeño bar, sábado por la noche, no habían mesas libres. Escribía un poema en una servilleta cuando advirtió frente a él ese gesto con la barbilla. Se giró y lo vio: gordo, pelo grasiento y cara pálida amarillenta, que también estaba escribiendo algo en un papel plegado mientras degustaba una copa de ginebra, manteniendo a la vez una conversación con alguien. No había nadie, pero sus profundos ojos negros miraban firmes al frente.
La música estaba alta y no le permitió escuchar lo que estaba diciendo; no sabía si estaba hablando en voz alta o simplemente movía los labios, aunque pudo intuir por la expresividad de su boca, que se trataba de una discusión.
Quizás no tenga amistades ni familia y a consecuencia de algún acontecimiento traumático, ha debido transformar su realidad, creando así una especie de amigo invisible. Es la fiel imagen que refleja la soledad.
Entonces, permaneció observándolo durante unos segundos para finalmente, recobrar su posición inicial. Luego miró las sillas vacías que tenía delante y dio un profundo sorbo a su botella de cerveza, continuando así con lo que estaba haciendo.

miércoles, 9 de mayo de 2012

Camiseta




Zoo punto cero y el Club de los negocios raros ponen a la venta su primera camiseta, tanto para ellos como para ellas. 
Están disponibles en todos los colores.
Si están interesado/a, envía un correo a la siguiente dirección:
zoo.0@hotmail.es

sábado, 5 de mayo de 2012

Ain't Got No, I Got Life

No tengo casa, ni zapatos
Ni dinero, ni estilo
Ni faldas, ni jerseys
No tengo perfume, ni cerveza
No tengo hombre
No tengo madre, ni cultura
No tengo amigos, ni escuela
No tengo amor, ni nombre
No tengo ticket, ni tengo pase
No tengo Dios
¿Qué es lo que tengo?
¿Por qué estoy viviendo entonces?
Si, ¿qué es lo que tengo?
Nadie me puede quitar nada
Tengo mi pelo, mi cabeza
Mi cerebro y mis orejas
Mis ojos y mi nariz
Mi boca y mi sonrisa
Tengo mi lengua, y mi barbilla
Mi cuello y mis tetas
Mi corazón y mi alma
Mi espalda y mi sexo
Mis brazos y mis manos
Mis dedos y mis piernas
Mis pies y mi dedo gordo
Mi hígado y mi sangre
Tengo mi vida, tengo mi libertad
Tengo mi vida
Y la voy a mantener
Tengo mi vida
y nadie me la va a quitar.
Tengo mi vida.


jueves, 3 de mayo de 2012

El oficio de Zé

(...)

-No soy un chivato de esos que señalan con el dedo.
Continuaba tumbado de espaldas. Le cogí la mano.
-Hablando de dedos... -dije, y le rompí el meñique.
El cabrón ni soltó un gemido. En seguida le rompí el anular. Esta vez sí dijo algo:
-Vete a tomar por culo -dijo.
Le rompí otro dedo y me sonrió, con una sonrisa de desprecio. Yo ya tuve una vez un dedo roto, dolía de carajo, hasta hoy es una parte muerta de mi cuerpo, parece un alambre retorcido. Pero yo aguanté también. Lo mismo que aquel zoquete. Él no iba a abrir la boca, conozco a esa gente. Además, yo estaba ya sintiéndome mal torturando a aquel gilipollas, no me gusta hacer sufrir a otros y, por eso, siempre les pego un tiro en la cabeza a mis clientes. He leído un libro de medicina que la muerte es instantánea y sin dolor. Puse el silenciador en la Glock. Le pequé un tiro en la frente, con el cañón apartado porque no quería abrir un cráter en su rostro. Confieso que lamenté tener que matarlo, el tipo aquel tenía cojones.

(...)

El Seminarista
Rubem Fonseca

lunes, 30 de abril de 2012

martes, 24 de abril de 2012

Hola, soy escritor


(...) 

-Mira -le dije-, quiero hablar contigo.
Cruzó las piernas.
-Soy escritor -dije-. Estoy acumulando material para un libro.
-Ya sabía que eras escritor -me dijo-. O agente de comercio, o algo por el estilo. Respiras espiritualidad, cariño. 
-Pues sí, soy escritor. Me gustas y esas cosas. Estás buena y me gustas. Pero antes quisiera hablar contigo.
Se enderezó.
-¿No tienes dinero, cariño?
Dinero, je je je,. Lo saqué, saqué el fajo de dólares prieto y pequeño. Pues claro que tenía dinero, montañas de dinero, esto no es más que una muestra insignificante, el dinero no es un problema, el dinero no significa nada para mí. (...) 

Pregúntale al polvo
John Fante

viernes, 20 de abril de 2012

Hasta el amanecer

De la misma forma que se nace para morir,
y que la eternidad se alcanza
en un segundo de heroísmo.
Soy testigo de una curación milagrosa,
el alcohol limpia mis heridas,
y me impide verte...


lunes, 16 de abril de 2012

La pena (Celine III)


(...) Más vale no hacerse ilusiones, la gente nada tiene que decirse, sólo se habla de sus propias penas, está claro. Cada cual a lo suyo, la tierra para todos. Intentan deshacerse de su pena para pasársela al otro, en el momento del amor, pero no da resultado y, por mucho que hagan, la conservan entera, su pena, y vuelven a empezar, intentan otra vez endosársela a alguien. (...)

(...) pero todo el mundo sabe, verdad, que no es cierto y que te la has guardado pura y simplemente para ti solito. Como te vuelves cada vez más feo y repugnante con ese juego, al envejecer, ya ni siquiera puedes disimularlo, tu pena, tu fracaso, acabas con la cara cubierta de esa fea mueca que tarda veinte, treinta años y más en subir, por fin, del vientre al rostro. Para eso sirve, y para eso sólo, un hombre, una mueca, que tarda toda una vida en fabricarse y ni siquiera llega siempre a terminarla, de tan pesada y complicada que es, la mueca que habría de poner para expresar toda su alma de verdad sin perderse nada. (...)

Viaje al fin de la noche
Louis-Ferdinand Céline

domingo, 8 de abril de 2012

La tragedia de Goyo


(...) Una mañana, aún no había amanecido, unos golpes en la puerta le despertaron. Tres hombres hablaban con Eloísa cuando Goyo llegó al porche. No pudo escuchar la conversación, las voces eran quedas y solo observó sus rostros, sus expresiones faciales envueltas en un murmullo que no pudo identificar con palabra alguna.
Tras parar unos instantes sus pensamientos y casi pronunciando estas palabras en voz de confesión se dijo: "Recuerdo que madre los despidió y sin mediar palabra me abrazó, acarició mi pelo y me miró fijamente a los ojos como nunca lo había hecho antes, diciéndome con los suyos cosas profundas, cosas de su interior que no supe comprender. Tomamos café de pie, ella en sus pensamientos y yo en los míos. En ese momento supe que la tragedia estaba servida". (...)

(...) La letra era de Eloísa. La reconoció al instante. Era una letra hecha con lentitud y fuerza. La letra del que no tiene soltura al escribir. Del que le cuesta a veces hasta comprender que eso que ha escrito es igual a la palabra que suena en su oído. Que no asocia por desconocimiento. Que no ha ido mucho a la escuela. Que apenas sabe leer y escribir. Los tenía en esa cajita y, Goyo estaba seguro, que en más de una ocasión la abriría y se recrearía en las formas escritas, recordando sus rostros, sus caritas de niños. (...)

Goyo Gómez (Ediciones Idea 2011)
Ana Padilla

martes, 3 de abril de 2012

domingo, 1 de abril de 2012

Prejuicios sociales


La puerta se abre. Asoma un cuerpo, mujer. Pide permiso para entrar. Le hago un gesto con la mano y avanza hacia mí. Se sienta, silla izquierda. Me da su DNI; uñas sucias, cuarenta y tres años. Levanto la vista y observo su pelo alborotado de dos colores. Con el pulso vibrante se desabrocha la cremallera de su roída chaqueta de piel de imitación. Desprende perfume barato, dulzón. Bajo la chaqueta se escondía una camiseta de asillas, corta, estampado de leopardo. Saca de su bolso un papel arrugado. Lo extiende. Me dice con voz ronca y ebria que le enviamos una carta. Su aliento destila bebida blanca. Afirmo con la cabeza. Explicaciones. No está de acuerdo. Saco un impreso para que lo rellene. Dubitativa, afirma que no tiene sus gafas de cerca. Observo sus ojos: ictericia. Dejo que se lleve el documento para que lo rellene en su casa. Lo dobla e introduce en su bolso; papel vibrante. Se levanta, oscila, se despide en un caminar irregular. Siguiente. Hombre, calculo de unos cincuenta. Traje y corbata. Impostadas y fingidas buenas formas. Se acerca a mi mesa. Señalo la silla izquierda que está retirada y se sienta. Afeitado, piel hidratada, perfume denso, afrutado. Abre la boca pero no dice nada. Mira su entrepierna y pone cada de asco. Cambia de silla y me pregunta si la mujer que acababa de salir estuvo entada en la silla de la izquierda. Afirmo con la cabeza. Me hace la consulta, lo atiendo sin ganas.


Paréntesis (Ediciones Idea 2012)
Hosmán Amin Torres

jueves, 29 de marzo de 2012

Leyes y cadenas de este mundo loco


(...) ellos te pueden hacer eso y más. Pueden hacerle a uno todo lo que permite su fuerza y la debilidad de la víctima. No te anotan en el registro de entrada. Nadie sabe dónde estás, y no cuentas con ningún apoyo fuera con influencia para sacarte. No es legal, pero hace mucho tiempo descubrí que el lugar donde se abusa más fácilmente de la ley es precisamente un juzgado.
Sí, pueden hacer lo que quieran. (...)

(...) Nunca puede uno estar seguro de nada. Vivimos en un mundo loco, muchacho, en una civilización muy peculiar. Los policias juegan a ladrones y los ladrones juegan a policías. Los políticos son predicadores y los predicadores son políticos. Los recaudadores de impuestos recaudan para su propio bolsillo. Los Malos quieren que tengamos más dinero y los Buenos luchan para impedírnoslo. No nos conviene, ¿comprendes? Si pudiésemos comer todo lo que quisiéramos, cagaríamos demasiado. Habría inflación en la industria de papel higiénico. Así es como yo lo veo. Más o menos, los argumentos que oigo repetir son de ese calibre. (...)

(...) Lo había olvidado , y ahora decidí olvidarlo otra vez. Hay cosas que es necesario olvidar si quieres seguir viviendo. Y yo quería vivir, en cierto modo; lo deseaba más que nunca. Si Dios cometió un error al crearnos es el de darnos deseos de vivir cuando menos motivos tenemos para ello. (...)

El asesino dentro de mí
Jim Thompson


miércoles, 28 de marzo de 2012

Atención absoluta

Si quieres que la gente te escuche, no puedes limitarte a darles una palmadita en el hombro, hay que usar un mazo de hierro, sólo entonces se consigue una atención absoluta.

domingo, 25 de marzo de 2012

Mezcolanza singular que desgranan primerizos


Discurso pronunciado por Aarón Afonso González en la presentación de Paréntesis


Es su primer libro. Y es mi primera presentación.

Están ustedes, por tanto, ante primerizos, vocablo que engloba todo lo que pueden deducir sin necesidad de pormenorizar.

Después de más de una década donde hemos ido forjando una amistad sólida, sin fisuras, he tenido la grata sorpresa y el placer de seguir de cerca los primeros pasos de Hosmán en el arte de la escritura.

Su pasión por la lectura han terminado por despertar la necesidad de desahogo que supone la escritura para él y donde el Dr. R (José Ramallo) ha jugado un papel nuclear en este paso.

Los primeros “pinitos” dados por Hosmán en diferentes webs y periódicos digitales con la publicación de diversos relatos y microrrelatos permitían vislumbrar que se trataba de un camino sin retorno.

Camino donde el día de hoy tiene una escala obligada y para el recuerdo con la presentación de “Paréntesis”.

La lectura del libro no deja indiferente. La narrativa directa, sin rodeos, visceral y descriptiva, nos permite recrearnos en los diversos escenarios y situaciones que expone. Es evidente que las noches de insomnio agudizan su ingenio además de servir de hilo conductor de varios relatos y poemas.

Hosmán Amin Torres abre este volumen con ‘Recuerdos abruptos’ y lo cierra con ‘Retazos de sangre’, como se puede apreciar dos partes cargadas de intimismo, aparentemente contradictorias, pero con una clara significación: el autor está diciendo , aquí estoy, liberándome, descarnado hasta donde me puede el alma en la que hurgo, en busca de sentimientos, pasiones e inclinaciones de mi propia existencia.

“Se mezclan y fusionan/ en mí, las vísceras y sangre/ de unas raíces impostadas”, escribe en uno de sus poemas finales antes de interpretar la muerte, pura hipocresía a poco que se esmera en la disparidad de intereses que le lleva a identificar a un escritor cubano.

Pero sí, es una mezcolanza singular que se desgrana entre versos, relatos y cuentos colocados al libre albedrío, a veces inconexos, pero siempre con un constante ánimo de búsqueda, “una exploración de rutinas” sabiendo que el tiempo no espera.

Hosmán ha esgrimido su bisturí, el del blog con que desnuda regularmente su personalidad literaria, para diseccionar esta criatura bibliográfica con la osadía de un primerizo y la convicción de construcciones metafóricas que empujan su particular universo de certezas, sospechas y conflictos.

“Cuando no puedo”, escribe en otro poema, se le agolpan “imágenes de batallas y causas perdidas”; pero se resiste a abandonar y por eso sueña despierto para escribir con garbo y para desmenuzar, a veces con frases cortas, con puntos seguidos en locuciones breves, su interpretación de cuanto le rodea, de lo que imagina y plasma con los géneros que escoge y enhebra para dar vida y sentido a una secuencia en la que no faltan pesadillas y sueños, acaso porque también ha bebido en las fuentes de inspiración que han sido los bares de barrio.

Este Paréntesis de Hosmán Amin Torres es otro peldaño en una escalera que no ha hecho más que empezar y que se presume larga y exitosa. Los tiempos que corren son difíciles para todo, pero mucho más para la literatura con la que tanto cuesta persuadir. Por eso, casi es preferible decir otros infinitivos: distraer o entretener.

Pero, además, en las páginas de este libro se descubre un escritor sensible, con garra y con ganas de plasmar ideas de una forma que resulta atrayente. Es un Paréntesis que atrapa, que “no es fácil olvidar”, a veces cargado de escepticismo, pero, en cualquier caso, de la vitalidad necesaria que en sí misma es el proceso de búsqueda de todo escritor. Es un Paréntesis que invita constantemente a la reflexión.

Este, primerizo pero no inmaduro, observador atrevido, se lanza como los aspirantes que más tarde o temprano llegarán. Llegarán lejos.

Tiene madera -lo dice otro primerizo- y sensibilidad. Tiene ya unas cuantas cicatrices que, en el fondo, son las que deben estimular su quehacer para que futuras publicaciones sean aún más llamativas que ésta.

martes, 20 de marzo de 2012

Presentación de mi libro, Paréntesis

Jueves 22/03/2012 a las 20:00 horas en Aguere Espacio Cultural (C/Herradores 47, La Laguna)

Estaré acompañado en la tribuna por el Licenciado en Derecho por la Universidad de La Laguna y Director General de la Función Pública de la Consejería de Presidencia, Justicia e Igualdad del Gobierno de Canarias, Aarón Afonso González, por el escritor JRamallo (Dr R) y por un representante de la editorial.

La entrada será gratuita y están todos invitados.

sábado, 17 de marzo de 2012

El viejo Tom King


(...) Y ahora él era viejo también y le enfrentaban con los jóvenes. Como ese tal Sandel. Había venido de Nueva Zelanda, donde gozaba de gran popularidad. Pero como en Australia no le conocían, le enfrentaban al viejo Tom King. Si quedaba en buen lugar le enfrentarían con luchadores mejores y le ofrecerían una bolsa mayor, así que era de esperar que se defendiera lo mejor posible. Tenía mucho que ganar: dinero, fama y futuro. Tom King no era para él más que un viejo baqueteado que le cerraba el paso a la fortuna y a la fama. Un viejo que sólo quería ganar treinta libras para pagar al casero y a los tenderos. Y mientras Tom King pensaba en estas cosas le vino a la memoria la imagen de la juvetud, de la juventud gloriosa, pujante, exultante e invencible, la juventud de músculos ágiles y piel satinada, de corazón y pulmones que no conocían la fatiga, de la juventud que reía del ahorro del esfuerzo. Sí, la juventud era Némesis, la diosa de la venganza. Destruía a los viejos sin darse cuenta de que al hacerlo se destruía a sí misma. Se dilataba las arterias y se aplastaba los nudillos, y con el tiempo era a su vez destruida por la juventud. Porque la juventud era siempre joven; sólo envejecía la vejez. (...)

Por un bistec

Alianza Cien

Jack London

lunes, 12 de marzo de 2012

Cucarachas con Chanel.


La mañana del pasado martes 6, dos hermosas ojeras adornaban mi cara gracias y por culpa del Dr R, el escritor JRamallo. El día anterior había tenido la oportunidad de disfrutar leyendo su segundo libro publicado, Cucharachas con Chanel, obra en la que el autor describe un puzzle de fotografías transformadas en letras sobre papel, narrando con precisión la abrumadora realidad de unos personajes ambientados en la sociedad de una pequeña gran urbe llamada Santa Pus, ciudad que según define, es “un espacio entre el mar de los pobres y la montaña de los ricos, entre el cielo de los murciélagos y el suelo de los lagartos. Un hueco de arena y viento, de alegría y tristeza a partes iguales. Un desierto. Un oasis. Vida.” Y lo hace con una sinceridad abrumadora que sacudió con violencia mi sistema nervioso, reflejando con un innegable talento, el patetismo de sus habitantes. Nace por tanto, un nuevo concepto: Realismo.0.

Por momentos pude sentir asco, perplejidad y hasta con alguno de sus puzzles me puse cachondo. En resumen, me hizo sentir. Elaborado tras enlazar cuidadosamente fragmentos breves, se aprecian pequeñas historias creadas a tumba abierta, sin complejos ni ataduras comprometedoras, desde tus tripas, plasmadas con una capacidad excepcional para que cada cuento, cada pieza de ese rompecabezas social, parezca tan real que pueda resultar abrumador. En contrapartida, también me provocó alguna sonrisa su humor ácido que, en mi opinión, discurre con sutileza y en ocasiones en clave y apariencia surrealista, fruto de la acertada descripción de una parte de esa sociedad alocada y sin verdadera perspectiva. Sí, es un libro que está hecho sin pensar en quién puede leerlo, sin prejuicios, a pecho descubierto, valiente.

Desde aquí, mi más sincera enhorabuena al autor. Estoy seguro que será un éxito en todos los sentidos.

viernes, 9 de marzo de 2012

En el Oasis, esta noche...


Reunión de Zoo punto cero y el Club de los negocios raros.
Lugar: El Oasis, C/Obispo Rey Redondo, La Laguna, a partir de las 21 horas.
Encuentro informal para leer, escribir, pintar, beber...
Están todos invitados.

lunes, 5 de marzo de 2012

Algo, llamémoslo alma


Reseña publicada el día 04/03/2012 en el blog El escobillón, de Eduardo García Rojas.

Llega a mis manos dos curiosas novedades firmadas por escritores nacidos a finales de los setenta y principio de los ochenta en las islas que, pese a su aún retardado proceso de maduración carbónica, me han resultado productos vitales. Vehículos de entretenimiento en los que encuentro ese alma que apuntaba más arriba. O las claves de un universo que a base de trabajo y constancia, pero sobre todo de aprendizaje vital, podrían revelarnos en un futuro no muy lejano a escritores de verdad. Independientes, gente que escribe por sus santos cojones.

Con Paréntesis, Hosmán Amin Torres, mezcla relato y poesía con un atractivo leiv motiv existencial en el que vendría a decir algo así como estoy vivo, sí, pero la vida mientras tanto se me escapa de entre las manos.


domingo, 4 de marzo de 2012

Inercia humana


(...) todo ello realmente sin querer, así hacen, viven y actúan un día y otro, a todas horas, la mayor parte de los hombres; a la fuerza y, en realidad, sin quererlo, hacen visitas, sostienen una conversación, están horas enteras sentados en sus negociados y oficinas, todo a la fuerza, mecánicamente, sin apetecerlo: todo podría ser realizado lo mismo por máquinas o dejar de realizarse. Y esta mecánica eternamente ininterrumpida es lo que les impide, igual que a mí, ejercer la crítica sobre la propia vida, reconocer y sentir su estupidez y ligereza, su insignificancia horrorosamente ridícula, su tristeza y su irremediable vanidad. (...)

El lobo estepario
Hermann Hesse