La realidad demuestra que la demagogia, la hipocresía y la ignorancia no son patrimonio de ningún grupo concreto.
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miércoles, 16 de noviembre de 2011

Para no morir en las esquinas


Fumo mucho. Demasiado.
Fumo para frotar el tiempo y a veces oigo la radio
y oigo pasar la vida como quien pone la radio.
Fumo mucho. En el cenicero hay
ideas y poemas y voces
de amigos que no tengo. Y tengo
la boca llena de sangre,
y la sangre que sale de las grietas de mi cráneo
y toda mi alma sabe a sangre,
sangre fresca no sé si de cerdo o de hombre que soy,
en toda mi alma acuchillada por mujeres y niños
que se mueven ingenuos, torpes, en
esta vida que ya sé.
Me palpo el pecho de pronto, nervioso,
y no siento un corazón. No hay,
no existen en nadie esa cosa que llaman corazón (...)

(...) Escribir en España no es llorar, es beber,
es beber la rabia del que no se resigna
a morir en las esquinas, es beber y mal
decir, blasfemar contra España
contra este país sin dioses pero con
estatuas de dioses, es
beber en la iglesia con música de órgano
es caerse borracho en los recitales y manchar de vino
tinto y sangre (...)

La Canción del Croupier del Missisippi
Leopoldo María Panero
Poesía completa
(1979-2000)

lunes, 3 de octubre de 2011

Pantano


En horizontal,
techo fragmentado
y aspas de ventilador.
En la oscuridad de la noche
recobran nitidez
los pensamientos.
Insomnio,
luz ausente,
sudor rancio en la frente
con olor fiel
a todas las miserias
que desprenden
los desastres.
Boligrafo y libreta
cerrados
sobre la mesa;
ninguna idea.
No se moverán,
¿talento devaluado?
Apatía por acabar el día
y comezar uno nuevo
inmovilidad,
se ordena la escasez
y el estreñimiento mental.

lunes, 19 de septiembre de 2011

Paredes huecas


Vuelos presentes de golondrinas y cuervos;
avaricia que corroe entrañas
despreciando la historia.
Ciudad con alma destripada
y prostituidad identidad
donde el respeto se desmorona
en un olvido derrumbado
cuál balcón de los Estébanez.

Deambulan sombras tristes
de carruajes en la Herradores.
Notoriedad deformada de la Carrera
con solemne homenaje de obispo.
Eco de cenizas en la memoria
añejas de tea gruesa de un Zalazar en llamas.
Escombros traicionados de la antigua Recoba
que sufren añoranza de dignidad sentimental.

Cinco difuntos siglos en paredes huecas
donde los más viejos te recordarán altiva
como ejemplo, hermosa
mientras el aire frío de verano
baja de las cumbres
echándote de menos.

jueves, 4 de agosto de 2011

Sensaciones de hoy

No encuentro palabras de consuelo,
sólo los clichés de costumbre,
las vaguedades y trampas del lenguaje baldío,
desafortunados vocablos.
No hay maquillaje para el suplicio
ni tiempo analgésico que todo lo cura.
Evidencia, dolor, puta realidad...

lunes, 23 de mayo de 2011

Clase política


Cambiamos una enfermedad por otra.
Se marchan los mediocres
y asume el mando
la mezquindad como opción
menos vulgar.
Y la pandemia clase-política
seguirá preñando
la sociedad
con toda su mugre e inmundicia.

sábado, 2 de abril de 2011

Amnesia química

Parecía inofensivo
polvo químico compacto.
Caí en la sutil trampa,
engañándome su frágil
e inofensivo aspecto.
Olvidarás, me dijo,
te vendrá bien.
Las palabras intoxican,
no escuches.
Y saqué ese veneno
de su cápsula de plástico.
Bebí y tragué con fuerza,
junto con lágrimas hermosas
de vino tinto.
Ahora busco sin fortuna
mi aletargada sonrisa,
mi difunta alegría.
Si por un segundo pudiera
recordar que alguna vez
fueron mías.
Pero hoy ya es
demasiado tarde
y quiero olvidarlo
todo.
Aprieto y cae dócilmente
en mi mano;
la atrapa mi lengua
y ya no podré
acordarme de nada.

viernes, 4 de febrero de 2011

Reafirmando formas de aislamiento


Sin esquivarlo, permanezco envuelto

en el frío manto de la soledad.

Firme, seguro y apasionado

recorro el angosto trayecto,

sin detenerme, sin mirar atrás.

Música, letras, evocación del sexo:

mi combustible,

poderosas alas para sortear el abismo

de un incierto sentido

que encuentra acomodo en ella.

Y aquí me quedo,

me comprometo,

doy ejemplo.

jueves, 9 de septiembre de 2010

Calmando la sed

Bébete la copa, Nicole
le dijo con severidad
pero ya no podía beber.

Insistió: le repitió
¡bébetela!, y ella no
respondió.

Su rostro contraído miró
al suelo, observándose a sí
misma, abatida, triste.

Él supuso que ya no le
apetecía, pues había calmado su sed
tragándose sus lágrimas.